Carolina Ruggero

Del microentretenimiento al emprendimiento innovador no rentable: los programas estatales y la crisis del mercado de trabajo

Hace tiempo que estamos dándole vueltas a la cuestión del mercado de trabajo, los desafíos de la educación y el cómo cada quien se para ante el mercado.

El tema de las necesidades propias y lo que esperamos de los demás recorre todos estos ámbitos y muchos más: los demás, en cualquier caso, pueden ser el estado, los compañeros, los competidores, mamá, papá, etc.

Por ejemplo, en lo referido a la capacitación profesional, hay otro que decide cuáles son los planes de estudio y ese otro, la mayoría de las veces, es muy lento para timonear y recorta la realidad a las meras habilidades. Yo no creo que ya no vaya a haber mercado de trabajo y todos vayamos a ser empresarios autónomos; en cambio sí creo que sin esta posibilidad en nuestras cabezas, se apoderaría de nosotros el pánico.

Si un Centro de Formación Profesional capacita a los chicos para trabajar en el sector automoción y esta industria se está cayendo a cachos en Europa, cuál es la respuesta? dejar de enseñar cosas relativas a la automoción? No lo creo: no deja de ser un sector importante pero por sobre todas las cosas, los planes de estudio de la educación formal, tardan mucho en modificarse y llegan tarde; y lo que hoy es la automoción, mañana puede ser cualquier otra cosa.

Entonces, los jóvenes deberían aprender, cómo una herramienta técnica más, las posibilidades que tienen de adaptarse, de aprender algo nuevo, de generar algo propio, de proponer un nuevo negocio y de las posibilidades del P2P.

El adquirir estas capacidades, nos hace capaces de mirar todo el negocio sea o no de nuestra propiedad, no importa el sector ni la envergadura de una empresa o emprendimiento, no importa que papel juguemos en él; tenemos que saber cómo funciona, qué hacen los demás, quién puso el dinero, cómo nació la idea, cuál es el o los futuros posibles y qué posibilidades podemos y queremos desarrollar en ellos.

No podemos pensar que nuestra supervivencia está garantizada porque cumplimos con tareas básicas cuando ni siquiera sabemos si lo que hacemos es rentable. Sin embargo, lejos de acercarnos a saber más, muchos modelos emprendedores tienden a invisibilizar al mercado

Dos casos aparentemente muy distintos

Microemprendimientos dirigidos a gente de bajos recursos y alejadas del mercado de trabajo en Aregntina.

Las personas se reúnen artificialmente en torno a la producción de un producto X, la cual es subsidiada en forma de pago directo a los trabajadores. Nadie se preocupa porque el modelo de negocio funcione o porque el producto sea demandado en el mercado ni mucho menos por la calidad.

Posiblemente los participantes ganen confianza entre ellos y quizás construyan ciertos lazos, pero vivirán del subsidio y no de su producción, no generarán valor en su comunidad.

Subsidios a emprendedores jóvenes innovadores en España.

El estado financia el desarrollo de emprendimientos cuyo plan de negocios no es revisado o cuyo hipotético comprador final siempre tendría que ser el Estado. Muchas veces son proyectos amigables con el medio ambiente o avanzados tecnológicamente; a veces,  se piensan para ser implantados en comunidades con las que nunca nadie habló. El resultado son emprendedores que no emprenden ni aprenden hacerlo y que, en definitiva, solo viven de un subsidio.

No digo que no haya proyectos excelentes que necesitan de un capital inicial y que es deseable que consigan sus socios para comenzar, pero el problema es que la mayoría de las veces, se llama emprendimiento a un proyecto para el cual su autor jamás calculó la inversión ni las posibilidades del negocio como tal.

Si no pensamos en la procedencia de nuestro medio de vida, no llegamos a comprender bien la importancia de nuestro trabajo, ni podemos hacer de él un ámbito creativo ni un proyecto de vida. Si fundaciones y estados dan el nombre de emprendimiento a puros entretenimientos y los centros de formación no abren la cabeza a nuevas posibilidades, la desesperanza al ver que una empresa cierra será cada vez peor y la idea de convertir el talento personal en medio de vida, aparecerá como delirante.

 

6 Comentarios

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  1. Bravo Caro!! El rey papá va desnudo y ya era hora de que alguien lo dijera con esa contundencia!

  2. gauregun_k2k dice:

    Una buena apelación a coger el timón de la propia existencia y al compromiso social de las instituciones. Libertad y responsabilidad, binomio NER. O urgente e importante binomio de la huerta y la siembra, la continua sensación de siembra NER. Y un artículo interesante para reflexionar y elegir bien o para aprender de los errores. Los emprendedores que nacen en el sustrato de la subvención suelen ser personas que han sabido relacionarse y hacer pasillos o bien, algunas veces, personas que estaban en el momento justo en el lugar adecuado; de acuerdo, no son emprendedores, aunque podrían serlo en otras circunstancias. El sistema necesita a los peticionarios de becas, ayudas y subvenciones, aunque sea traídos de los cabellos, pues de lo contrario, serían retirados los fondos de las mismas, que suelen provenir de Unión Europea, alianzas interestatales varias, etc. Y una persona que anda sin rumbo preciso, en el mundo en el que se enseña a esperar que todo lo den en la mano, identifica como una oportunidad el hecho de que le den una ayuda como esta que parece pone patas a un sueño. En cuanto a la educación en sí es un terreno muy dinámico, los profesores entusiastas y dispuestos, por lo general, aunque haya excepciones, pero la maquinaria burocrática no está enchufada a la sociedad! Tendríamos que ponernos todos de acuerdo para cambiar, desde el Estado a los ciudadanos.

    • Carolina Ruggero dice:

      Muy de acuerdo!
      Aunque creo que es un poco más fácil que ponernos toooodos de acuerdo: si el evaluador de proyectos es responsable con su trabajo y exige lo evidente, sin solo preocuparse porque el nombre del emprendimiento quede lindo en el folleto; si el sistema educativo asume que nunca va a llegar a tiempo y menos en tiempos de crisis y turbulencias, y agrega conocimientos más allá que habilidades acotadas; en fin, si asumimos nuestras limitaciones y responsabilidades, es más fácil que generemos acuerdos comunes entre los interesados en hacer bien las cosas y aprovechar bien los recursos.

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  1. […] ChinaTown’. Una estrategia segura pero que deja espacio para una vida muy limitada. Lo señalaba Caro el otro día: Si no pensamos en la procedencia de nuestro medio de vida, no llegamos a […]

  2. […] -la empresa que asumía ser dinamizadora de su entorno- a emprendimientos asistenciales, de ahí al entretenimiento ocupacional y finalmente a designar a quien pone en marcha un proyecto filantrópico aunque practicamente todos […]

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