Carolina Ruggero

La Pradera del Silicio

Catchfire
Hace un par de meses hablábamos de cuánto nos había gustado la serie «Silicon Valley», de cómo nos hizo reír con su parodia startupera y nos abría la puerta a pensar en ese ejército industrial de reserva que prueba suerte en el Valle del Silicio.

halt-and-catch-fire-season-1-Inmediatamente después de ver esta serie, comenzamos con otra también dedicada al mundo informático, aunque esta vez centrada en el hardware: «Halt and Catch Fire».

En este caso la serie está ambientada en el Silicon Prairie de Texas en 1983, en el desafío de competir con IBM, en la carrera por demostrar que podía haber un ordenador personal en cada hogar.

Hello I am MacLa verdad es que la serie está muy bien, nos cuenta sobre la visión tecnológica de la época, sobre los paradigmas en disputa… y también nos muestra un precioso mapa de personalidades involucradas en los proyectos en ese momento, cabezas que se combinan para sacar un producto adelante, motivaciones diferentes pero con el común denominador de creer que algo tiene que salir bien. Ingenieros, freakies, programadores, vendedores, gerentes tradicionales reconvertidos… todos hackers en lo suyo.

31-halt-and-catch-firePero además de sumergirnos en las tendencias de hardware y software de la época, de contarnos cuánto son capaces de trabajar los protagonistas, en lo que nos sumerge la película es en una obsesión por el futuro, por lo que viene después y, sobre todas las cosas, nos sumerge en un mundo donde lo que prevalece es el riesgo y la responsabilidad personal, donde lo que está en juego es la reputación o el patrimonio propio, donde no se trata de hacer una buena presentación para conseguir capitalización y comenzar a desarrollar, se trata de vender y de jugarse todo para eso. Porque si no vendes, no importa cuán listo eres; si nadie compra lo que haces, para ti ya no hay futuro.

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Al agua

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¿Vamos a tomar mate al río? ¿Vamos a ver el amanecer a la playa? ¿Vamos a la costanera que corre más aire?

Ir a ver agua, ir a aprovecharse de su fresco, ir a hipnotizarse con su fluir. Convertirla en paisaje y en escenario. Sumergirse, sobrevolarla, saber que está.

Sabemos que el agua es importante para que broten semillas de la tierra y para que se establezcan puertos. Sabemos que hay tantas bellas ciudades al lado del agua por esa razón.

Pero qué nos hace ir a buscar el agua? ¿Es solo un poco de fresco?

PortmanAprendí a nadar de muy pequeña, creo que el hecho de que mi papá no supiera nadar hizo que sus cinco hijos aprendiéramos cuatro estilos antes de los tres años. Del Tigre ya les hablé, del Azul Profundo también; de amaneceres y atardeceres playeros (dependiendo de la costa) tenemos historias todos.

Podría completar con esos lagos patagónicos que te quitan el aliento, o esos balnearios de río siempre acompañados de asado y Fernet.

RioCosquin

La primera vez que sentí la sequía fue un verano en San Juan. Íbamos a un congreso de sociología y teníamos muchas ganas de divertirnos. Los 1.400 kilómetros de viaje habían sido buenos, el cielo era azul, la ciudad era bonita. Nos habíamos escapado varios de los cierres de lista de las elecciones de la facultad y en un intervalo para los sectarismos, lo que hoy llamarían «la casta» de distintas agrupaciones, estábamos encantados de estar juntos y lejos de Buenos Aires.

La cuestión es que después de unas horas de estar disfrutando del estar lejos, vimos el agua que corría por las acequias y nos dimos cuenta de que no había dónde ir a disfrutarla: había sol, hacía calor, no era Buenos Aires… ¿a dónde están el agua y los chiringuitos? Estaban lejos, pero existía un dique… había que llegar allí. Fuimos.

dique-cuesta-vientoAños más tarde tendría la suerte de volver a esa provincia y conocer uno de los lugares más lindos que me tocó conocer: otro dique, uno que había sido construido en el medio del desierto, convirtiendo a ese pedazo de desierto entre montañas en el paraíso del windsurf y de las semanas santas con amigos.

Alguna vez más sentí la sequía en medio de algún viaje, pero sabía que íbamos hacia el agua.

En Madrid no, en Madrid se siente la sequía. El cielo es azul, la ciudad es bonita, el verano es intenso, muy intenso… y no hay dónde ir a remojarse. Peor, no hay a donde ir a ver agua…

Peru_BeachEstudié materias enteras mirando el Río de la Plata, escuché y conté las cosas más alegres y más dolorosas mirando ese río Marrón. Bailé y me emborraché en la playa, miré pasar el río con amigos disfrutando de la noche en un muelle, pasé horas mirando una ola explotar en una roca, picos reflejarse en lagos, ríos atravesar valles… noches de calor infernal buscando fresco en la costanera correntina, haciendo la digestión y escuchando chamamé.

La pregunta es ¿por qué el agua? ¿Por qué ese fresco especial en la era del aire acondicionado? ¿Por qué esa fantasía de tirarse a que te abrace el agua? ¿Por qué ese ir hacia el agua?

Creo que no es el agua lo que buscamos, es el horizonte. Como si esa carta de navegación estuviera en nuestros genes. Como si tuviéramos una memoria de tierras fértiles y barcos que van buscando nuevos destinos en nuestro ADN… saber que el agua está ahí, tenerla en nuestro horizonte y que ella haga a nuestro horizonte infinito nos da paz, nos da sentido.

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El turista de la vida anodina

Epcot world showcase
Cuando era adolescente salté por primera vez de hemisferio. Como ya comenté en otras oportunidades, mi parentela se expandía por una extensa geografía, y la política económica argentina facilitó el que hiciésemos un viaje de gira de reconocimiento parental a Estados Unidos.

Terminando el emotivo tour, hicimos una última escala en Florida. Allí visitamos Epcot Center, donde además de disfrutar las atracciones «futuristas», me quedé con la boca abierta con las reproducciones de edificios emblemáticos de distintas latitudes. En una horita conocí desde la Torre Eiffel a la Pirámide de Chichen Itza, pasando por templos chinos y japoneses y paisajes marroquíes e italianos.

Al regresar a Buenos Aires me divertí engañando durante un rato a los desprevenidos, mostrándoles las fotos y haciéndoles creer que había dado la vuelta al mundo. Luego enseñaba una imagen tomada desde el lago alrededor del cual se ubican las distintas escenografías, evidenciando que estaban una al lado de la otra.

Por esa misma época comencé a descubrir lo que significa el turismo para una importante porción de clase media periférica: dormir en camas mejores que las de casa, tener habitaciones mejor decoradas, comer en lugares más lindos que los del barrio, conducir mejores coches. Eso eran las vacaciones, un viaje al confort.

Por suerte, en una rama de mi familia, el aprender a viajar en cualquier condición viene prácticamente con el ADN. Desde chica me explicaron que gastar dinero en viajar era invertir para aprender a conocer lugares y gente distinta. La diferencia es la de querer conocer lo diferente con hambre en ojos, nariz y oídos, o buscar una experiencia controlada.

La exigencia de la transparencia y la opción por la esclavitud

dbnews_Transparencia_3El mes pasado Juan nos hablaba de la sensación que le producía un discurso sin tartamudeos, liso, sin matices, e hizo referencia a Byung-Chul Han y su definición de que la sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual.

Han, además, haciendo referencia a la dialéctica del amo y del esclavo, dice que «el esclavo de hoy es el que ha optado por el sometimiento» a cambio de un modo de vida escasamente interesante, «la mera vida, frente a la buena vida»:

A cambio de eso, el hombre cede su soberanía y su libertad.

El discurso de la transparencia conlleva de esta manera no solo la falta de sorpresas respecto del otro y lo otro, sino también frente a las propias experiencias íntimas, redundando en una experiencia vital abúlica.

La turistificación

También el mes pasado, Alberto nos hizo referencia a un artículo de Niccolò Viviani, dirigido a los millennials, en el que arranca diciendo:

Somos una generación de esclavos felices… somos perezosos, vacíos, descompuestos, irresponsables, irrespetuosos. No sabemos sufrir, no sabemos lo que significa sudar y ganar cosas, no queremos crecer y asumir responsabilidad… la causa de esto es que fuimos criados en un zoológico. Nos educaron en una prisión feliz, una burbuja que nos ha protegido de la vida real, el dolor, la fatiga, el compromiso, la necesidad, la incertidumbre, la ambigüedad…

En otras palabras, Viviani nos describe el recorrido desde la primera indicación de no poner la mano en la estufa hasta la universidad y el trabajo, a través del cual aprendemos las claves para que todo ocurra sin el menor estrés, hasta llegar a ese final feliz llamado jubilación.

Además, en el artículo Viviani retoma un concepto de Nassim Taleb: La Turistificación. tourists_native_performers

Se trata de la eliminación sistemática de la incertidumbre y la aleatoriedad de las cosas, tratando de hacer todo muy predecible en sus más pequeños detalles. Todo eso por el bien de la comodidad, la conveniencia y la eficiencia

El turista, en contraposición al viajero de Benjamin que disfruta en ese espacio inmenso y enmarañado que es la vida, busca un viaje seguro y predecible: transparente.
Spain Financial Crisis

El turista sólo tiene que seguir el camino común y eficiente, y su propósito es tomar una selfie en los lugares más populares para mostrar al mundo dónde estuvo.

No vive el viaje, sólo piensa en cómo lo mostrará, cuando vuelva, a sus amigos.

Todos tendemos a reducir los espacios de incertidumbre, es normal, lo hacemos para no volvernos locos. Pero hubo un momento en que este instinto de supervivencia se amplificó, negando prácticamente la posibilidad de toda experiencia auténtica.

No se puede crecer y madurar de manera controlada, sin incertidumbre. La experiencia vital sin elecciones y posibilidades de pérdida es una vida en la que no interviene el deseo. No es posible aprender de manera predecible porque tampoco existe la pasión sin incógnitas, porque ahí radica el espíritu de la aventura.

Con temor a temer o a elegir, se opta por la no-libertad y se confunde el turismo con la experiencia. Así, una pasantía de dos semanas se convierte en una experiencia laboral, un viaje de estudios en la aventura de educarse trasnacionalmente, concurrir a una fiesta de masas homogéneas en Plaza Sol/Vodafone en participar de una revolución…

Así, todo se reduce a…

JuniorAchievment
Así todo se reduce a una experiencia lo suficientemente controlada como para poder experimentar la sensación de la euforia que produce la novedad sin la responsabilidad que conlleva lo desconocido. La posibilidad de construir el relato de uno mismo sin el dedicado trabajo que conlleva la construcción de una biografía.

Un aprendizaje epidérmico. El empoderamiento en falso que todo lo que permite es optar por no ser libre.

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Miniposts

Marceloté

Marceloté

Ya es el día siguiente por aquí, pero hoy cerró sus puertas Marceloté.

El edificio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires en el que estudié, donde los estudiantes sobrepasaban ampliamente la capacidad de sus aulas, donde atravesar las puertas entre estudiantes y militantes tomaba media hora, donde crecí, milité e hice muchos amigos, quedaba en la calle Marcelo T. de Alvear.

Para albergar a estudiantes de Ciencia Política, Ciencias de la Comunicación, Sociología, Relaciones del Trabajo y Trabajo Social, no le alcanzaban sus aulas (con sus respectivas subdiviciones, sus pisos para sentarse y sus pasillos para escuchar de lejos) ni las aulas de las facultades aledañas que tomaba prestadas y fue abriendo distintas sedes.

Por eso a esta, a la que me albergó como estudiante, militante y profe, se la llamaba Marceloté. Hoy cierra sus puertas y con ellas sus pasillos y su mítica Aula 100. dejarán de dictarse materias de las carreras allí.

Mis ideas sobre lo que se debe esperar de la educación universitaria cambiaron mucho y sobre cuál debería ser el rol institucional y social de la universidad también, pero puedo decir con certeza que gran parte de lo que soy se lo debo a ese paso por Marceloté, a los amigos que hice, que hoy están en Buenos Aires y en otras ciudades del mundo, y a aquellos profesores que sí ocuparon el rol que sigo defendiendo: aquellos que dispersaban generosamente su conocimiento provocando querer entenderlos, aquellos que defendían que las lecturas debían estar provocadas por un debate previo, aquellos que nos enseñaron a aprender.

No cabe contar las cosas que aprendí, sufrí, disfruté, discutí u organicé entre aquellas paredes, pero no puedo dejar de permitirle un lugar a la nostalgia y brindar por Marceloté.

Lugo de noche y con amigos

Aprovechamos un viaje de trabajo a Gijón para ir unos kilómetros más y visitar a nuestros amigos en Lugo. Aquí el escaso testimonio de un fabuloso paseo nocturno. El análisis comparativo sobre a qué se llama tapa, queda para otro relato.

Lugo 1

Muralla de Lugo

Taxi!

Easy Taxi
De mi último viaje a Buenos Aires tengo varias cosas para contar e intentaré ir haciéndolo antes de que queden obsoletas.

Comienzo por la primera. Se trata de una aplicación móvil.

Sabía que existía porque hace algún tiempo me habían llegado publicidades asociadas a algunos servicios online que mantenía en Argentina, pero no fue hasta este viaje que presencié, disfruté, adherí y milité su utilización.

Estoy hablando de Easy Taxi, una aplicación de origen paulista, ideada por un chico llamado Tallis Gomes, que te permite pedir un taxi y conocer datos específicos tanto del recorrido que está haciendo el vehículo, el tiempo estimado, el nombre del conductor y su teléfono. Un mapa te va mostrando todos estos datos en tu teléfono o tableta en tiempo real.

En Brasil, Easy Taxi cuenta con 50.000 conductores de taxi y tres millones y medio de usuarios. Además, ya está en funcionamiento en más de 30 países con siete millones de usuarios (en ascenso).

La motivación inicial de esta app fue la de la seguridad tanto de los pasajeros como de los conductores. Mediante la verificación de cuentas y la visualización de números de teléfono, además del registro de la solicitud, ambas partes se sienten confiadas antes de iniciar el trayecto.

Por supuesto para que esto sea posible, autorizas a la app a que tenga acceso hasta a tu código genético y no estamos seguros sobre el tratamiento que se dan a estos datos. En realidad, todavía no sabemos cuál es su modelo de negocio porque por el momento sigue teniendo éxito en las rondas de capitalización.

Sin embargo, lo que me gustó de esta aplicación, lo que realmente me entusiasmó para su utilización, es que puede llegar a eliminar a los centralizadores del servicio de taxis en ciudades como Buenos Aires, a los intermediarios innecesarios que, con una tecnología obsoleta, surgieron como respuesta al aumento de la sensación de inseguridad y terminaron capturando a clientes y taxistas, generando además un precio más alto.

Con aplicaciones de este tipo, que además no le piden exclusividad a quien presta el servicio, la relación es directa entre oferta y demanda, entre un trabajador autónomo y su cliente. Además, en el futuro se plantean la posibilidad de posibilitar que los clientes compartan taxis.

Si me cabía alguna duda al respecto, bastó con constatar el entusiasmo que manifestaban los taxista con esta app, cómo todos los que la utilizan ahora cuentan con gps, cómo difunden su utilización y, sobre todo, cómo para esto están obligados a ejercer con simpatía.

El Camino del Mar

Santoña Rodiles La RíaEl Camino IMG_20141002_190838 Naranco Sidrería Escanciador Las señoras en la Playa de San Pedro Los Señores en la Playa de San Pedro Vista al mar desde Cimadevilla

GRACIAS TOTALES

Gracias Totales

El camino del mar

puerto fenicio

El concepto de comercio, rutas comerciales, internacionalización, optimización de espacio, logística, diseño, oferta conjunta de productos, complementariedad económica, navegación, nichos…

Esto y mucho más es lo que se puede aprender yendo de visita al Museo Nacional de Arqueología Subacuática situado en Cartagena.

Las colecciones expuestas en el museo están constituidas principalmente por objetos procedentes de excavaciones arqueológicas subacuáticas desde el siglo VII a.E.C. al XIX d.E.C.
Especialmente significativas, tanto por su volumen como por su calidad, son las piezas de época fenicia, así como los conjuntos de procedencia romana.

El premio mayor se lo llevan los pecios fenicios de Mazarrón y de San Javier, y sus ánforas con recuerdos de pescado, platos, lucernas, cuencos, urnas, ungüentarios, peines, ámbar, marfiles y bronces…

Por su patrimonio y por sus estrategias didácticas para todo público es sin duda un lugar para visitar.

Startup clase #1

PiedPiperSi estás interesado en descubrir los secretos del éxito de los grandes, si quieres aprender a surfear una ronda de capitalización, si creés que necesitas un ecosistema que esté preparado para entender de verdad lo que querés hacer y que tu idea es genial y única… mira Silicon Valley y después volvé a pensarlo todo.

Así como tantas películas nos mostraron las peripecias de una joven rubia que llegaba a Hollywood para ser una estrella, pero en el camino se juntaba con otras estrellas con las que compartía trabajos varios e iban a castings; así, Silicon Valley nos cuenta como en ese pedacito de San Francisco, hasta el que te vende el pan tiene una app que está esperando financiación para convertirse en lo nunca visto.

Un limbo que garantiza de modo orgánico el éxito de Silicon Valley. Una masa crítica sacrificada para que unas cinco empresas zarandeen el mundo… «una fuerza de trabajo montada por grandes inversores que corren con sus gastos mínimos para que no desaparezcan, pero que nunca las dejarán ser autónomas»

Pero Silicon Valley no trata solamente de la dura vida en el Valle del Silicio y de la presión de los Gigantes del sector o de los financiadores. Silicon Valley trata, de manera MUY divertida, de qué es tener una empresa, más allá de tener una buena idea.

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