Carolina Ruggero

La Pradera del Silicio

Catchfire
Hace un par de meses hablábamos de cuánto nos había gustado la serie «Silicon Valley», de cómo nos hizo reír con su parodia startupera y nos abría la puerta a pensar en ese ejército industrial de reserva que prueba suerte en el Valle del Silicio.

halt-and-catch-fire-season-1-Inmediatamente después de ver esta serie, comenzamos con otra también dedicada al mundo informático, aunque esta vez centrada en el hardware: «Halt and Catch Fire».

En este caso la serie está ambientada en el Silicon Prairie de Texas en 1983, en el desafío de competir con IBM, en la carrera por demostrar que podía haber un ordenador personal en cada hogar.

Hello I am MacLa verdad es que la serie está muy bien, nos cuenta sobre la visión tecnológica de la época, sobre los paradigmas en disputa… y también nos muestra un precioso mapa de personalidades involucradas en los proyectos en ese momento, cabezas que se combinan para sacar un producto adelante, motivaciones diferentes pero con el común denominador de creer que algo tiene que salir bien. Ingenieros, freakies, programadores, vendedores, gerentes tradicionales reconvertidos… todos hackers en lo suyo.

31-halt-and-catch-firePero además de sumergirnos en las tendencias de hardware y software de la época, de contarnos cuánto son capaces de trabajar los protagonistas, en lo que nos sumerge la película es en una obsesión por el futuro, por lo que viene después y, sobre todas las cosas, nos sumerge en un mundo donde lo que prevalece es el riesgo y la responsabilidad personal, donde lo que está en juego es la reputación o el patrimonio propio, donde no se trata de hacer una buena presentación para conseguir capitalización y comenzar a desarrollar, se trata de vender y de jugarse todo para eso. Porque si no vendes, no importa cuán listo eres; si nadie compra lo que haces, para ti ya no hay futuro.

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Al agua

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¿Vamos a tomar mate al río? ¿Vamos a ver el amanecer a la playa? ¿Vamos a la costanera que corre más aire?

Ir a ver agua, ir a aprovecharse de su fresco, ir a hipnotizarse con su fluir. Convertirla en paisaje y en escenario. Sumergirse, sobrevolarla, saber que está.

Sabemos que el agua es importante para que broten semillas de la tierra y para que se establezcan puertos. Sabemos que hay tantas bellas ciudades al lado del agua por esa razón.

Pero qué nos hace ir a buscar el agua? ¿Es solo un poco de fresco?

PortmanAprendí a nadar de muy pequeña, creo que el hecho de que mi papá no supiera nadar hizo que sus cinco hijos aprendiéramos cuatro estilos antes de los tres años. Del Tigre ya les hablé, del Azul Profundo también; de amaneceres y atardeceres playeros (dependiendo de la costa) tenemos historias todos.

Podría completar con esos lagos patagónicos que te quitan el aliento, o esos balnearios de río siempre acompañados de asado y Fernet.

RioCosquin

La primera vez que sentí la sequía fue un verano en San Juan. Íbamos a un congreso de sociología y teníamos muchas ganas de divertirnos. Los 1.400 kilómetros de viaje habían sido buenos, el cielo era azul, la ciudad era bonita. Nos habíamos escapado varios de los cierres de lista de las elecciones de la facultad y en un intervalo para los sectarismos, lo que hoy llamarían «la casta» de distintas agrupaciones, estábamos encantados de estar juntos y lejos de Buenos Aires.

La cuestión es que después de unas horas de estar disfrutando del estar lejos, vimos el agua que corría por las acequias y nos dimos cuenta de que no había dónde ir a disfrutarla: había sol, hacía calor, no era Buenos Aires… ¿a dónde están el agua y los chiringuitos? Estaban lejos, pero existía un dique… había que llegar allí. Fuimos.

dique-cuesta-vientoAños más tarde tendría la suerte de volver a esa provincia y conocer uno de los lugares más lindos que me tocó conocer: otro dique, uno que había sido construido en el medio del desierto, convirtiendo a ese pedazo de desierto entre montañas en el paraíso del windsurf y de las semanas santas con amigos.

Alguna vez más sentí la sequía en medio de algún viaje, pero sabía que íbamos hacia el agua.

En Madrid no, en Madrid se siente la sequía. El cielo es azul, la ciudad es bonita, el verano es intenso, muy intenso… y no hay dónde ir a remojarse. Peor, no hay a donde ir a ver agua…

Peru_BeachEstudié materias enteras mirando el Río de la Plata, escuché y conté las cosas más alegres y más dolorosas mirando ese río Marrón. Bailé y me emborraché en la playa, miré pasar el río con amigos disfrutando de la noche en un muelle, pasé horas mirando una ola explotar en una roca, picos reflejarse en lagos, ríos atravesar valles… noches de calor infernal buscando fresco en la costanera correntina, haciendo la digestión y escuchando chamamé.

La pregunta es ¿por qué el agua? ¿Por qué ese fresco especial en la era del aire acondicionado? ¿Por qué esa fantasía de tirarse a que te abrace el agua? ¿Por qué ese ir hacia el agua?

Creo que no es el agua lo que buscamos, es el horizonte. Como si esa carta de navegación estuviera en nuestros genes. Como si tuviéramos una memoria de tierras fértiles y barcos que van buscando nuevos destinos en nuestro ADN… saber que el agua está ahí, tenerla en nuestro horizonte y que ella haga a nuestro horizonte infinito nos da paz, nos da sentido.

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El turista de la vida anodina

Epcot world showcase
Cuando era adolescente salté por primera vez de hemisferio. Como ya comenté en otras oportunidades, mi parentela se expandía por una extensa geografía, y la política económica argentina facilitó el que hiciésemos un viaje de gira de reconocimiento parental a Estados Unidos.

Terminando el emotivo tour, hicimos una última escala en Florida. Allí visitamos Epcot Center, donde además de disfrutar las atracciones «futuristas», me quedé con la boca abierta con las reproducciones de edificios emblemáticos de distintas latitudes. En una horita conocí desde la Torre Eiffel a la Pirámide de Chichen Itza, pasando por templos chinos y japoneses y paisajes marroquíes e italianos.

Al regresar a Buenos Aires me divertí engañando durante un rato a los desprevenidos, mostrándoles las fotos y haciéndoles creer que había dado la vuelta al mundo. Luego enseñaba una imagen tomada desde el lago alrededor del cual se ubican las distintas escenografías, evidenciando que estaban una al lado de la otra.

Por esa misma época comencé a descubrir lo que significa el turismo para una importante porción de clase media periférica: dormir en camas mejores que las de casa, tener habitaciones mejor decoradas, comer en lugares más lindos que los del barrio, conducir mejores coches. Eso eran las vacaciones, un viaje al confort.

Por suerte, en una rama de mi familia, el aprender a viajar en cualquier condición viene prácticamente con el ADN. Desde chica me explicaron que gastar dinero en viajar era invertir para aprender a conocer lugares y gente distinta. La diferencia es la de querer conocer lo diferente con hambre en ojos, nariz y oídos, o buscar una experiencia controlada.

La exigencia de la transparencia y la opción por la esclavitud

dbnews_Transparencia_3El mes pasado Juan nos hablaba de la sensación que le producía un discurso sin tartamudeos, liso, sin matices, e hizo referencia a Byung-Chul Han y su definición de que la sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual.

Han, además, haciendo referencia a la dialéctica del amo y del esclavo, dice que «el esclavo de hoy es el que ha optado por el sometimiento» a cambio de un modo de vida escasamente interesante, «la mera vida, frente a la buena vida»:

A cambio de eso, el hombre cede su soberanía y su libertad.

El discurso de la transparencia conlleva de esta manera no solo la falta de sorpresas respecto del otro y lo otro, sino también frente a las propias experiencias íntimas, redundando en una experiencia vital abúlica.

La turistificación

También el mes pasado, Alberto nos hizo referencia a un artículo de Niccolò Viviani, dirigido a los millennials, en el que arranca diciendo:

Somos una generación de esclavos felices… somos perezosos, vacíos, descompuestos, irresponsables, irrespetuosos. No sabemos sufrir, no sabemos lo que significa sudar y ganar cosas, no queremos crecer y asumir responsabilidad… la causa de esto es que fuimos criados en un zoológico. Nos educaron en una prisión feliz, una burbuja que nos ha protegido de la vida real, el dolor, la fatiga, el compromiso, la necesidad, la incertidumbre, la ambigüedad…

En otras palabras, Viviani nos describe el recorrido desde la primera indicación de no poner la mano en la estufa hasta la universidad y el trabajo, a través del cual aprendemos las claves para que todo ocurra sin el menor estrés, hasta llegar a ese final feliz llamado jubilación.

Además, en el artículo Viviani retoma un concepto de Nassim Taleb: La Turistificación. tourists_native_performers

Se trata de la eliminación sistemática de la incertidumbre y la aleatoriedad de las cosas, tratando de hacer todo muy predecible en sus más pequeños detalles. Todo eso por el bien de la comodidad, la conveniencia y la eficiencia

El turista, en contraposición al viajero de Benjamin que disfruta en ese espacio inmenso y enmarañado que es la vida, busca un viaje seguro y predecible: transparente.
Spain Financial Crisis

El turista sólo tiene que seguir el camino común y eficiente, y su propósito es tomar una selfie en los lugares más populares para mostrar al mundo dónde estuvo.

No vive el viaje, sólo piensa en cómo lo mostrará, cuando vuelva, a sus amigos.

Todos tendemos a reducir los espacios de incertidumbre, es normal, lo hacemos para no volvernos locos. Pero hubo un momento en que este instinto de supervivencia se amplificó, negando prácticamente la posibilidad de toda experiencia auténtica.

No se puede crecer y madurar de manera controlada, sin incertidumbre. La experiencia vital sin elecciones y posibilidades de pérdida es una vida en la que no interviene el deseo. No es posible aprender de manera predecible porque tampoco existe la pasión sin incógnitas, porque ahí radica el espíritu de la aventura.

Con temor a temer o a elegir, se opta por la no-libertad y se confunde el turismo con la experiencia. Así, una pasantía de dos semanas se convierte en una experiencia laboral, un viaje de estudios en la aventura de educarse trasnacionalmente, concurrir a una fiesta de masas homogéneas en Plaza Sol/Vodafone en participar de una revolución…

Así, todo se reduce a…

JuniorAchievment
Así todo se reduce a una experiencia lo suficientemente controlada como para poder experimentar la sensación de la euforia que produce la novedad sin la responsabilidad que conlleva lo desconocido. La posibilidad de construir el relato de uno mismo sin el dedicado trabajo que conlleva la construcción de una biografía.

Un aprendizaje epidérmico. El empoderamiento en falso que todo lo que permite es optar por no ser libre.

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El primer trabajo

Henri Cartier BressonHace unos años nos encontrábamos en la terraza de los padres de un amigo y, no recuerdo a cuento de qué, mi amigo ironizó con sus padres echándoles en cara que habían tenido hijos sólo para tener a quién pedirle que les vaya a comprar el diario, o que les alcance unos papeles que se habían olvidado en el dormitorio.

Recordé un período en el que odiaba ir a mi hoy lugar favorito porque eso implicaba pasar 48 horas a merced de que me manden a juntar leña o ayudar a limpiar algo que había arruinado la última crecida del río.

“Le Petit Parisien”_ 1952 by  Willy RonisCuando parte de mi familia se mudó a San Luis (y yo con ella), el problema escaló porque incluyó tareas incrementalmente hasta llegar a escabrosas actividades como pelar pollos.

Sin embargo, para esa misma época llegó mi primer trabajo remunerado. Hace tiempo que yo insistía en que me dejen hacer algún trabajo por el que me paguen, pero no me dejaban…

NuecesUn día mi mamá me dijo que el señor que vendía frutas secas cerca de casa, tenía un cartelito buscando a alguien para hacer un trabajo y que, si quería, podíamos ir. Tenía 11 o 12 años y estaba súper emocionada. Fuimos a ver al buen hombre, mi mamá habló por mí y luego el señor me dijo que el trabajo consistía en pelar nueces y me explicó cómo hacerlo para que no se rompan. Así que marchamos con una bolsa de 10 kilos para casa y pasé una semana partiendo nueces con un martillo. De a ratos la familia me ayudaba y la bolsa disminuía… hasta que pude regresar a lo del vendedor de frutas secas con una bolsita, notablemente más chica y más liviana, y cobrar mi paga, la primera de mi vida.

simulcop1Yo ya sabía qué quería comprarme con esos pocos Australes (sí, eran Australes y no Pesos en ese momento): ¡un Simulcop!

El Simulcop era un cuadernito con dibujos hechos sobre hojas de papel manteca desde las cuales, pasando tu lápiz por arriba, podías transferir a tu cuaderno escolar. Así, la cara de San Martín o el sistema sanguíneo te salían perfectamente bien.

La decisión era ridícula, pero bueno, yo quería un Simulcop y en mi casa no me lo compraban y las posibilidades de inversión no eran muchas con ese capital. Sin embargo, ese día pasaron unos amigos de visita y, cuando respondí a la pregunta sobre qué me iba a comprar con mi paga, la amiga de mi mamá se enterneció, fue a buscar al auto uno de los Simulcop que había comprado para sus hijos y me lo regaló.

Lo interesante es que no recuerdo qué me compré finalmente, sólo recuerdo aquello por lo que trabajé.

Después de esa experiencia pasaron algunos años hasta mi siguiente trabajo temporal. A partir de los 16 hice cosas como empaquetar aspirinas o hacer encuestas (cosa que alternativamente hice durante muchos años con gran felicidad a veces y profunda depresión otras), también saqué fotocopias, fui secretaria, vendí productos bancarios en dólares para jubilados, vendí apuntes en la Universidad…

Luego, con trabajos menos calificados primero, se empezó a construir eso a lo que llaman perfil profesional.

Nunca se me cruzó por la cabeza la posibilidad de trabajar o no, como así tampoco la idea de que las cosas venían servidas, había que ganárselas. Y lo que más había que ganarse era la posibilidad de tener buenos trabajos, de elegir.

El otro lado

The_office_USEn un momento determinado no sólo ya tenía trabajos en los que aprendía, sino que además pude empezar a decidir con quién trabajar. Al principio no me di cuenta porque las cosas se iban dando de manera natural: se necesitaba complementar un equipo y yo conocía a alguien que podía cumplir con lo que se necesitaba.

Más tarde me tocó hacerme cargo de equipos que ya estaban formados, aprender a buscar cosas positivas de cada uno, a mejorarlos…

Pero hay un momento en el cual la distancia generacional hizo que yo ya no conociera directamente a personas más jóvenes para integrar equipos, empezaron los pedidos de recomendación (con resultados dispares), y un par de años más tarde… los CVs y las entrevistas. Empezó lo difícil. ¿Cómo saber si esa persona va a convertirse en tu par? ¿Si vas a poder tener un vínculo de confianza que haga que no tengas que dar indicaciones y el otro explicaciones? ¿Se puede generar eso con alguien que no conocés? Supongo que es cuestión de suerte.
Dilbert_-_Acorralado_en_una_entrevista_de_trabajo

Sin embargo, lo más difícil no había llegado. La experiencia más fuerte fue europea: jóvenes con frondosos CVs de postgrados sin sentido, sucesivos programas de estudio sin ningún tipo de hilo conductor… y ningún trabajo. No eran tan jóvenes como para no haber trabajado nunca ni tan viejos como para no tener ganas de hacerlo. Chicos sin experiencia que, sin embargo, pensaban que lo merecían todo. Tenían acreditaciones académicas que así lo decían. Me imaginé, que más desesperación sentiría el director de un estudio de abogados al que le llegaba un chico de 27 con 3 postgrados pero que no había litigado nunca, y claro, a los 27 no podés ser el chico de los mandados para empezar a aprender.

placas-y-diplomasMe pregunto por qué no trabajaron antes, por qué no quisieron hacerlo, por qué no se desesperaban por tener su propio dinero. Porque la necesidad de independencia trasciende la necesidad de comer o de superar la pobreza.

¿De qué tipo serán las empresas que creen? ¿Cuáles las motivaciones que los guiarán dirigiendo compañías ajenas? ¿Cómo harán frente a los reveses del mercado o a las consecuencias de haber tomado una mala decisión?

Creo que sabemos las respuestas, pero mientras las observamos, los años que vienen, sólo tengo un humilde mensaje: Señores padres, no le compren el Simulcop a sus hijos.

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Un mundo sin certezas… ¡Eureka!

einstein-eddington

¿Qué hay que hacer después de Newton?
Tenemos la verdad, sabemos cómo funciona el universo
Necesitamos un Director que mida y describa lo que sabemos
Necesitamos a Arthur Stanley Eddington, nada de teorías.
Es el mejor medidor de Inglaterra

Según la película de Philip Martin, estas fueron las palabras con las que contrataron a Arhur Eddington como director del Observatorio de Cambridge.

Eddington, un joven cuáquero, comenzaba así a dirigir el observatorio, a honrar a Newton en la que fuera su oficina, y además encontraba un refugio pacífico como objetor de conciencia mientras todos los de su edad se alistaban para ir a matar alemanes.

Junto con el cargo viene aparejada la investigación sobre quién era un tal Einstein, un físico que había sido convocado por el gobierno/la academia alemana para volver al país en el que había nacido, con enormes beneficios.

Einstein, que para ese entonces era desconocido salvo para los que habían tenido la oportunidad de intercambiar con él e interactuar con su mente brillante, no estaba entusiasmado en lo más mínimo por regresar a su país natal: La nacionalidad alemana, a la que había renunciado, le daba lo mismo. Él simplemente buscaba, en los diferentes lugares donde vivía, la oportunidad de hacer lo que más le gustaba: Física teórica. El ambiente de beligerancia creciente dentro de la universidad y las aplicaciones prácticas de la ciencia en función de la Gran Guerra, alimentaron las controvertidas posturas de Albert en contra de muchos de sus compañeros y superiores.

De la misma manera, nuestro Eddington, que ya había pasado una temporada pelando patatas por objetor de conciencia, se veía cada vez en más dificultades para defender su postura pacifista en medio de la guerra.

Simultáneamente, comenzaba a leer lo poco que había publicado Einstein. Dándose cuenta de que si avanzaba en sus investigaciones refutaría la teoría gravitatoria de Newton, movido por el interés científico y en contra del extremo control de las comunicaciones y el omnipresente y creciente nacionalismo, le escribe y así comienza una relación.

Esta relación y su curiosidad científica ponen en jaque los cimientos mismos sobre los que Eddington había construido su armazón teórico, incluido el espacio, que quedaba para Dios dentro de él.

Debido al nacionalismo descontrolado, el solo intercambio epistolar entre ambos científicos era sospechoso de traición. Pero la curiosidad sobrepasaba los condicionantes; el uno en el otro encontraron la pasión necesaria para continuar en momentos de tanta oscuridad, para seguir adelante sin tener en cuenta que para muchos lo que se jugaba era si el funcionamiento del universo se guiaba por normas inglesas o alemanas.

Esta pasión es la que lleva a Eddington a planificar el método de contrastación de la teoría de Einstein cuando las comunicaciones entre ambos ya estaban prácticamente interrumpidas hacia finales de la guerra. Había que aprovechar las investigaciones del próximo gran eclipse, sacar una fotografía y compararla (superponiendo los negativos) a una anterior. Si había variación, Einstein tendría razón: el espacio no sería plano.

Y así partió, después de finalizada la guerra, hacia Isla Príncipe, el mejor punto para observar el eclipse. Animándose a jugar a aquello a lo que nunca habría imaginado, desafiando el orden de lo establecido con lo que mejor sabía hacer: medir.

Y resultó que Einstein tenía razón y que la forma de ver el mundo había cambiado para siempre. Que verificar la teoría era animarse a vivir en un mundo con aun menos certezas. Fue en 1919.

1919_eclipse_positive

diecinueve decinueve
llegaron los ingleses a la isla de Príncipe
con sus aparatos de mirar la noche
los colocaron aquí a plena luz del día
esperaron, esperaron y esperaron
hasta que el sol se apagó
sobresaltados
apuntaron allí donde estaba la primera estrella
en verse en la noche del eclipse
eureka, eureka y eureka gritaban
los ingleses por las calles de San Antonio
gritaban que el judío alemán tenía razón
eureka
y fue otro el universo desde ese año
diecinueve diecinueve
Bruno Bellón Suárez

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La maleta en la cama

la-ruta-jacobiana
Para viajar, no importa el motivo, siempre se necesita información de apoyo. La principal es la que brinda la propia comunidad, las primeras consignas para «salir de casa». Pero cuando el mapa y los motivos se amplían, los orígenes de las referencias también.

Alrededor del siglo IX comienzan a proliferar mapas y guías escritos por buscadores de tesoros, especialmente relevantes en el mundo árabe medieval.

Se dice que hacia 1140, el Papa Calixto II compiló los escritos que componen el «Códice Calixtino» o «Libro de Santiago», con información de importancia para peregrinos que viajaban a Santiago de Compostela y su Catedral. Su libro V era una guía de viaje para los peregrinos que venían de Francia, y además de brindar información acerca de la ciudad, de los caminos y de la catedral, contaba detalles del Camino a Santiago, describía los pueblos peninsulares por los que se tendría que pasar, la gastronomía, la gente que habitaba en ellos, las zonas peligrosas, etc. Daba detalles hasta del vocabulario que debería usarse -las lenguas romances, todavía no «nacionales» eran un continuo que variaba de valle en valle- o de la calidad del agua que se encontraba en el camino, y sugerencias para dividir por etapas el viaje según la capacidad física de cada peregrino.

thomas-cook-journeEn 1847, intentando acompasar los diferentes husos horarios para viajeros y comerciantes, John Bredall -mano derecha de Thomas Cook- publica el primer libro de horarios con todos los ferrocarriles del continente. El libro -de más de un millar de páginas- especificaba los horarios locales de llegada y salida de trenes, su relación con la hora londinense y los tiempos empleados en los trayectos. En 1873 apareció una edición resumida, y pronto comenzarían a aparecer réplicas en América.

Con su invento -la industria del turismo- consolidado, las guías de Thomas Cook se convirtieron en herramienta fundamental también para quienes viajan por placer. Es que saber a qué horario local pasa un tren sin tener que saber cuál es el huso horario del lugar de donde sale la formación, resulta ser bastante útil.

Las expansiones comerciales y coloniales trajeron consigo numerosos relatos que contaban aquello que todavía había sido visto por solo unos pocos. Se describía cómo era el viaje y las ciudades a las que se llegaba, sus olores, sabores y conversaciones. En cuanto a los territorios «salvajes», el escrito se convertía en relato de aventuras.

excursión a los ranquelesHacia mediados del siglo XIX, el concepto de viaje cambia de significado: son los criollos acomodados los que comienzan a contar qué hay más allá del mar y quiénes habitan el interior del territorio devenido nacional. En aquellas épocas de periodismo amateur, las crónicas de viaje fueron también importantes obras literarias escritas desde la mirada de los más aventureros de las familias más prominentes de ciudades como Córdoba, Lima o Buenos Aires.

El Manual del Inmigrante Italiano

Inmigrantes-en-Dársena-Norte-299x300«El Manual del inmigrante Italiano» de 1813, lo entregaban las compañías organizadoras de los viajes migratorios a quienes partían de Italia hacia Argentina. El manual comenzaba quitando el temor a cruzar el mar:

Hoy los naufragios o roturas de las naves son muy raros porque las mismas son fuertes y resisten bien las más feroces tempestades. Los hombres de a bordo tienen mucha práctica en el mar, al que las cartas náuticas describen minuciosamente y de modo exacto. En caso de niebla o en las maniobras en los puertos, existe la posibilidad de choque de una nave contra otra, especialmente si el buque se viera averiado en un timón. Pero estos casos son rarísimos. Los desastres ferroviarios son, sin duda, mucho más frecuentes. Para tener un buen fin, cada pasajero dispone de un salvavidas que está bajo el cabezal de su cucheta. Sirve para mantenerse a flote si la situación fuera tan desesperante como para que debiera arrojarse al mar.

Luego sigue con numerosas consignas para comportarse en el viaje, normas de civilidad y convivencia. Se les describe paso a paso lo que pasará al desembarcar: el Hotel de Inmigrantes, la asignación o no de tierras, las ofertas de trabajo, etc.

Asesora además sobre normas de convivencia y cuidados para comportarse según las costumbres locales:

Cuando una banda musical entona el himno nacional, todos los presentes se descubren la cabeza en señal de reverencia.

A cualquier mujer, sea una dama o una lavandera, se le dice habitualmente señora. Llamar a una donna del pueblo «mujer» no suena bien, ya que equivale a decir hembra.

Para llamar a la gente en la entrada de la casa, o cuando la puerta está abierta, no se golpea ni se grita, se baten tres veces las palmas de las manos.

En un café o restaurante se llama al camarero batiendo las palmas dos veces y agregando inmediatamente la llamada de «¡mozo!», que quiere decir camarero. No se golpea sobre la mesa o el vaso.

El aviso «está prohibido salivar» significa vietato sputare.

Para pedir socorro a un policía (vigilante), que es también un guardia de ciudad (para los casos urgentes de incendio, robo, heridas, violencia, etc.), se silba con un pito de plomo que muchos acostumbran llevar en el bolsillo.

Por la calle no se camina fuera de la vereda: de hacerlo recibiría el calificativo de «atorrante», que equivale a mendigo.

«El Manual del Inmigrante Italiano» también advertía sobre los problemas que podrían encontrar con los estafadores. El autor, luego de recopilar algunos consejos anteriores, sostenía:

Desconfíe de quien no tenga la ropa ni la autoridad para acercarse, no escuche ni historias maravillosas ni casos piadosos y sosténgase por el momento incapaz de prestar la mínima ayuda a cualquiera y muy especialmente a los que le digan haber hecho el viaje con usted, cosa que no se sabe nunca si es verdad. Sepa que existe un notable sistema para engañar al inmigrante que acaba de desembarcar; es el llamado «cuento del tío» y que en Italia se conoce como trufa all’americana

El manual terminaba, luego de numerosos consejos y recomendaciones, con un importante apartado en el que enfáticamente recomienda comprar, siempre que se pueda, productos italianos.

¿Sabe quién hará conquistar a Italia el lugar que hoy no tiene entre las naciones que exportan bienes a la Argentina? Usted, o mejor dicho: deberá ser usted, y con usted, sus compañeros… no me refiero aquí a los artículos de producción local… Usted debe favorecer las importaciones de origen italiano; comprar solamente, cuando sea posible, nuestros artículos. La nacionalidad del negociante no cuenta para nada o cuenta bastante poco. Usted debe exigir al comerciante que lo surte productos importados de Italia. Y si, por la mejor calidad, debiera pagar un poquito más, no importa: valga el dicho «quien más gasta, menos gasta». Dígalo francamente, resueltamente: «Yo quiero artículo de proveniencia italiana».

¿Y hoy?

comidas-del-mundo¿Para qué viajamos? ¿Con qué información contamos?

Tenemos posibilidades casi ilimitadas de acceso a la información y hasta traductores on line por si no está en un idioma que entendamos. Pero la información que necesitamos, ¿está en blogs, guías, agregadores y agencias on line?

Dependiendo de la ciudad, la información oficial o las guías más o menos formales no siempre nos brindan la información que precisamos y tenemos que recurrir a bitácoras y blogs de distinta índole para encontrar lo que nos interesa saber, para tener el tipo de experiencias que nos gusta en una ciudad que queremos visitar y así poder disfrutarla al máximo.

¿Y si vamos a hacer negocios? ¿qué necesitamos saber? ¿Alcanza con conocer el dato estadístico de cuánto se consume el producto que vendemos? ¿Basta con los datos de proveedores y compradores? ¿O necesitamos también saber con qué nos vamos a encontrar, de qué podemos hablar, cómo no ser malinterpretados o ser tomados como displicentes o maleducados? ¿Cómo construir nuestro propio manual como el de los inmigrantes italianos que viajaron a hacer la América?

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Miniposts

GRACIAS TOTALES

Gracias Totales

El camino del mar

puerto fenicio

El concepto de comercio, rutas comerciales, internacionalización, optimización de espacio, logística, diseño, oferta conjunta de productos, complementariedad económica, navegación, nichos…

Esto y mucho más es lo que se puede aprender yendo de visita al Museo Nacional de Arqueología Subacuática situado en Cartagena.

Las colecciones expuestas en el museo están constituidas principalmente por objetos procedentes de excavaciones arqueológicas subacuáticas desde el siglo VII a.E.C. al XIX d.E.C.
Especialmente significativas, tanto por su volumen como por su calidad, son las piezas de época fenicia, así como los conjuntos de procedencia romana.

El premio mayor se lo llevan los pecios fenicios de Mazarrón y de San Javier, y sus ánforas con recuerdos de pescado, platos, lucernas, cuencos, urnas, ungüentarios, peines, ámbar, marfiles y bronces…

Por su patrimonio y por sus estrategias didácticas para todo público es sin duda un lugar para visitar.

Startup clase #1

PiedPiperSi estás interesado en descubrir los secretos del éxito de los grandes, si quieres aprender a surfear una ronda de capitalización, si creés que necesitas un ecosistema que esté preparado para entender de verdad lo que querés hacer y que tu idea es genial y única… mira Silicon Valley y después volvé a pensarlo todo.

Así como tantas películas nos mostraron las peripecias de una joven rubia que llegaba a Hollywood para ser una estrella, pero en el camino se juntaba con otras estrellas con las que compartía trabajos varios e iban a castings; así, Silicon Valley nos cuenta como en ese pedacito de San Francisco, hasta el que te vende el pan tiene una app que está esperando financiación para convertirse en lo nunca visto.

Un limbo que garantiza de modo orgánico el éxito de Silicon Valley. Una masa crítica sacrificada para que unas cinco empresas zarandeen el mundo… «una fuerza de trabajo montada por grandes inversores que corren con sus gastos mínimos para que no desaparezcan, pero que nunca las dejarán ser autónomas»

Pero Silicon Valley no trata solamente de la dura vida en el Valle del Silicio y de la presión de los Gigantes del sector o de los financiadores. Silicon Valley trata, de manera MUY divertida, de qué es tener una empresa, más allá de tener una buena idea.

¿Qué pasa con Whatsapp?

grupos-de-whatsapp-600x617Estamos sentados en la mesa de trabajo, suena la chicharra de mi whatsapp. Siempre es mal momento, pero es lógico: además de con los Indianos, solo me comunico por Whatsapp con mi familia y amigos que están lejos. Siempre es demasiado temprano o demasiado tarde pero habitualmente me alegra mucho el sonido: mi hermana puede estar contándome alguna anécdota insólita que sucede en ese momento sobre el colectivo en el que está viajando al trabajo, o alguna amiga me cuenta que no soporta más a su madre y que está pensando en asesinarla. En fin, comentarios cotidianos de gente con la que mantengo una relación cotidiana.

Pero esta vez no era ninguno de ellos, era un cliente. Sí, por Whatsapp! No importa por qué se comunicaba, solo sé que tuve ganas de escribir: «¿Señor: qué hace usted ahí?».

Recordé que, hace un tiempo, alguien me comentaba que se comunicaba por Whatsapp con su analista; también que otra persona me había contado que se veía incluido en grupos constantemente y que por eso había decidido silenciarlos a todos y mirarlos cuando estaba aburrido. La idea de que se generen grupos multitudinarios de los cuales no quieras participar pero igual sigan ahí me asombra. Parece que en el fondo no se esperara respuesta.

Amo la inmediatez a bajo coste que me permite compartir situaciones cotidianas con mis afectos, pero no puedo entender la irrupción ni el contacto banal por parte de personas con las que deberíamos tener un trato formal. Y por formal no me refiero a acartonado o poco afectuoso, sino a relaciones que, por su cometido, deberían dar un espacio a la conversación y el intercambio, que permita esclarecer ideas, constrastar y construir. No hablo de sentarnos alrededor de mesas de roble, alcanza con dedicar unos minutos a escribir un mail expresando un punto de vista y, sobre todo, saludando; a mantener una conversación telefónica o, si es necesario, reunirse en vivo o por videoconferencia. Es decir, generar contextos para que, si es el caso, algún día exista la posibilidad de enviar un Whatsapp para tomar un café.

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